dimecres, 16 / abril / 2008

CELESTINO CORBACHO, ESE HOMBRE ( I )

Estimats lectors,

avui m'agradaria que us llegiu la serie de tres posts magnífics que va escriure el nostre amic Carlos López (Hospitalet de Llobregat) abans de les eleccions municipals de l'any passat sobre el nou ministre de Treball i Inmigració (Ai, Déu meu la que ens espera). Aquest es el primer post:

Me van a permitir un post de lo más localista y ombliguista,
pero que es necesario 1) para conocer a uno de los animales políticos con poder
sin límites en Cataluña y 2) para ver lo poco críticos con el poder que pueden
llegar a ser los ciudadanos.

Celestino Corbacho Chaves, nacido en Valverde de Leganés en
1949, es el alcalde de L'Hospitalet de Llobregat. Cómo llegó a ser alcalde, y
cuáles han sido sus corruptelas más celebradas a lo largo de sus mandatos, es
algo que la gran mayoría de la población de esta tétrica ciudad desconoce y, no
sólo eso, no tiene ningún interés en conocer.

Corbacho, como todos los autodeclarados socialistas de toda la
vida, no se afilió a la federación catalana del PSOE hasta después de la muerte
de Franco, en 1976. Desde entonces, en política sólo le han movido tres
objetivos: pillar, pillar y pillar. En 1982 fue elegido primer secretario del
PSC en L'Hospitalet, y en las elecciones municipales de 1983, las segundas de la
democracia, fue elegido concejal. El PSC ya había ganado en 1979 pero tuvo que
pactar con el PSUC para gobernar; en 1983 ya consiguió su primera mayoría
absoluta. Ser concejal y titular de no sé qué regidoría de distrito no
representaba nada para don Celestino: quería llegar a alcalde, pero la presencia
de un muy asentado Juan Ignacio Pujana, con sus sucesivas, búlgaras e
indiscutibles mayorías absolutas, lo dificultaba. Había que cargarse a Pujana
como fuese.

Poco a poco, el iletrado Corbacho fue escalando posiciones
hasta que fue nombrado primer teniente de alcalde y responsable de Urbanismo. Y
ahí empezó su asalto a la gran poltrona. Desde su despacho en la séptima planta
del ayuntamiento, se convirtió en el único jefe de la oposición del alcalde
Pujana (algo sencillo si tenemos en cuenta que por aquel entonces el PSC contaba
con 18 concejales y la segunda fuerza política, CIU, tenía 4). Con tal de
buscarle el máximo de dolores de cabeza al entonces alcalde, Corbacho hasta se
buscó a un jefe de prensa propio, al margen del Gabinete de Comunicación
municipal, pero igualmente con cargo a los presupuestos públicos.

Corría el mes de mayo de 1994 cuando Juan Ignacio Pujana se
veía obligado a presentar su dimisión como alcalde de la segunda ciudad de
Cataluña al ser imputado por presunto cobro de comisiones ilegales en la
concesión de obras de un aparcamiento municipal. Así, Hospitalet tendría el
dudoso honor de ser la primera población española en tener un político condenado
por tráfico de influencias en la historia de la democracia. Socialista, por
supuesto. Lo que muy poca gente sabe es que toda esta historia de la corrupción
de Juan Ignacio Pujana y el PSC fue desvelada por don Celestino, con reuniones
secretas con algún portavoz de otro partido de la ciudad y entrega de documentos
comprometedores incluída. Y zas, el número 2 del PSC en Hospitalet echaba al
número 1 por ladrón para ponerse él.Un tiempo después, ya con Pujana lejos del
poder, se supo que el muy cerdo no se había contentado sólo con trincar, sino
que además había contratado a un detective privado para espiar a concejales de
su propio Ayuntamiento (Corbacho incluído), funcionarios, empresarios y
periodistas. Y con dinero público, porque según explicó en el juicio, "pretendía velar por el interés de los ciudadanos".

Un año después (1995) llegaron unas nuevas elecciones
municipales, y a pesar de ser esencialmente una banda de saqueadores y trepas,
el PSC de Hospitalet volvió a ganar los comicios por mayoría absoluta,
dejándose, eso sí, cuatro concejales por el camino, pero con Celestino Corbacho
ya encumbrado como líder cósmico. Y aquí llegaron sus primeras
corruptelas...

Escrit per Carlos López el 21 de maig de 2007